la vida es asín

Este es un espacio dedicado a la vida cotidiana pero desde otro punto de vista :)

miércoles, junio 21, 2006

El teléfono y la mierda

Que no es lo mismo que la mierda del teléfono pese a ser lo primero que se te ocurre en esos momentos. Y es que no me digais que nunca os pasó: Vais al baño, os bajais los pantalones, comenzais con la tarea que corresponda y, justo en el momento de más tensión,... suena el teléfono.

Ayer mismo tuve oportunidad de comprobarlo...

Estaba yo enfrascada en mi tarea cuando de repente... comienza la música en el móvil (que nunca suena tan alto como en esos momentos). Como buenamente pude corrí hacia él.

- Si? -respondí volviendo hacia mi lugar de partida

- Hola! Qué tal? Qué haces? -la voz correspondía a mi ex, el Pedro

- Pues nada, aquí. Y tu? -evidentemente no confiesas tu posición

- Nada que... me aburro

Que se aburria y le quedaba una media hora para entrar al trabajo. Y ahí le tenía, contándome sus hazañas diarias y yo mientras... mirando las paredes y con las piernas dormidas.

Recuerdo otra vez, que esa sí que fue...

Mi casa debe ser una de las pocas que no tienen cierre en el cuarto de baño y sin cierre no hay respeto. El caso es que había sufrido unas anginas para las que el médico me recetó un medicamento (entiendase antibiótico) que a punto estuvo de causarme una úlcera estomacal. Me encontraba yo en esos momentos en los que te das cuenta lo mal que te sienta la medicina y... riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnngggggggg riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnggggggg (si, el teléfono).

Esta vez era mi amigo, el Paco, y mi madre, que fue la encargada de recogerlo y ahorrarme el triste paseilllo hasta él, ni corta ni perezosa le dijo que sí estaba y que me pasaba.

De repente... se abrió la puerta del cuarto de baño y allí estaba mi madre, que sujetaba el dichoso aparatito sin prestar mucha atención a tapar el lugar por donde se habla, y Calmen ( que no es la misma que la Sr. Carmen, si no una mujer mucho más joven que ayuda en las tareas de la casa y que pensamos que un día se tragó un altavoz). Antes de que pudiese hacer nada, Calmen, que se encontraba, repito, junto a mi madre, le dijo (estaría mejor dicho "gritó" pero es que es su tono natural):

- PERO NO VES QUE ESTÁ CAGANDO????!!!!

-Por eso le llevo el teléfono, porque no puede cogerlo ella - respondió mi madre con total tranquilidad

Yo miraba la escena espantada, viendo como el teléfono no estaba tapado al completo y cuando me puse... las carcajadas se oian sin necesidad de acercarse mucho.

- Estoy descubierta -dije- no hace falta que preguntes que hago.

Él me contó algo que venía a decir que, exáctamente igual que el Pedro, se aburria.

- LE PASAS EL TELEFONO Y LA DESCONCENTRAS!!!!! -tronaba de nuevo la voz de Calmen.

El Paco volvió a reirse y decidió no interrumpir más mi "concentración".

Y es que los amigos son esas personas en las que podemos encontrar apoyo, complicidad, cariño, confianza... pero que se aburren en los momentos más inoportunos.

lunes, junio 12, 2006

La plancha metalica

Lo que venia a contar hoy es la situación de muchas ciudades... en obras. Que os voy a contar a los que vivis en Madrid, verdad? No sólo son las obras de la M-30, es que se propusieron meter nuevas todas las conducciones del agua, luz y gas a la vez. Va a quedar todo de bonito...

Con respecto a las obras de la M-30 (que para quien no lo sepa, se trata de enterrar un tramo de un importante kilometraje de esta autovia), me pregunto: habiendo empezado por 20 sitios a hacer el tunel, llegaran a encontrarse en su recorrido? Porque me veo haciendo unos cuantos kilometros de más (traducidos en curvas) y subiendo y bajando cuestas.

Pero en lo referente a las obras que se encuentran a pie de casa. Esas obras que te despiertan por las mañanas con el maravilloso titinear del martillo hidráulico y acompañado de las melodiosas voces de los obreros: MANOLOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!! ANDE DEJASTE EL MARTILLOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!! MA-NO-LOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!.... (es que la letra no me la sé entera).

El caso es que voy a relataros lo acaecido en el portal de mi casa, unos días atrás...



Era un día cualquiera de la semana, eso si, laborable y allí estaba Manolo y toda la tropa. El arreglo en cuestión se trataba de meter nuevas conducciones de electricidad para mejorar el servicio, para lo cual, a pie mismo del portal hicieron una zanja de aproximadamente 70cm de profundidad y toda la acera de ancho (Nota: mi portal tiene un escalón a la entrada de unos 40cm de alto, que en lugar de subirlo más bien tienes que escalarlo).

Situados ya, procedo a relatar:

Aquella mañana, debia de salir de casa acompañando a mi madre, que por aquel entonces usaba muletas cuando de repente, llegando a la puerta, observé horrorizada la falta de la plancha metálica que a modo de rampa de lanzamiento tapaba, durante esos días, la dichosa zanja. Preguntándome cómo demonios iba a salir de allí, vi como la Sra. Carmen (vecina del mismo portal y con unos 75-80 años a sus espaldas) se aproximaba a la puerta para entrar...

Los trabajadores, que nos conocian a todos, fueron de inmediato a ayudarla a pasar pero eso si, la colaboración se trababa de aportar ideas para ayudarla a entrar sin poner en ningún caso la plancha de metal. Decidieron meter a la mujer en la zanja, que para allá fue indudablemente, y desde abajo empujarla hacia arriba a modo torre humana hasta que pudiese alcanzar el escalón. A la mujer, inmersa en la zanja, le llegaba el susodicho escalón a la altura de las costillas. En ese momento decidió que se sentaría en el escalón y de ahí ya se levantaria ella sola. Yo sujetaba la puerta, para tenerla continuamente abierta y que la Sra. Carmen pudiese sentarse tranquilamente. Obviamente tuvo que ser ayudada desde el principio porque no llegaba ni a sentarse. Y así quedó la mujer en el escalón y con las piernecillas colgando de él. Entonces ocurrió... y todo, pienso, fue en parte problema de esas faldas que llevan las mujeres a cierta edad que les llegan más allá de las rodillas y que se ajustan tanto que no permiten más que un pequeño pataleo.

La mujer intentó levantarse y... solo podia patalear! Los obreros, caballerosos donde los haya, no se les ocurrió mejor idea que, cogiéndola por las piernas, levantarselas. El resultado fue el previsible, al levantarle las piernas, automáticamente se le bajo la espalda y allí pudimos ver a la Sra. Carmen con la espalda en el sueldo, las piernas arriba y un pequeño pataleo frenético que la hacia dar vueltas sobre sí misma a modo bailarina de breakdance y gritando, como si ese fuese el problema:

-Ay, es que no traje las gafas de ver y no veo!!!

Dedicida que esa no era la forma de que la Sra. Carmen pudiese acceder a su casa (aunque estaba claro que sí al portal) y sabiendo que mi madre tenía que salir de él, procedimos de nuevo a meter a la Sra. Carmen en la zanja, pudiendo recuperar así su verticalidad y de paso, restablecer la bendita plancha de metal que resultó ser la última pero mejor ocurrencia que tuvieron los caballerosos obreros.